lunes, 5 de diciembre de 2011

Por qué nos quedamos con la educación en casa?

Publicado el 10 de octubre de 2011 en el blog Grandes, medianos y pequeños

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Hace unos días transcribí un texto que escribí en junio de 2008, cuando llevábamos un año educando a nuestros hijos en casa. Era algo así como un balance de las razones por las cuales tomamos esta decisión y de las ventajas adicionales que pudimos descubrir durante ese año.

Hoy, cuando llevamos más de cuatro años educando en casa, las cosas han cambiado un poco. Ese primer año, el homeschooling lo hacíamos con nuestros hijos mayores y los dos pequeños iban al jardín. Ahora, TODOS aprendemos juntos en casa. Cuando comenzamos mis hijos eran todos niños pequeños, ahora ya tengo adolescentes. Ya no tengo bebé, el menor de mis hijos ya tiene 5 años y acaba de pedirme que le enseñe a leer.

Más que explicar las razones por las cuales decidimos educar en casa, siento que es el momento de hablar de las razones por las que seguimos haciéndolo.

Me encanta la libertad que tenemos para hacer lo que queremos, cuando queremos, sin estar sujetos a los horarios y calendarios escolares. Podemos viajar, dedicarnos al deporte, al arte, a la ciencia, a las matemáticas, a jugar en el computador, a ver películas, etc., en el momento que nos plazca y por largos períodos de tiempo (o cortos también) según nuestros deseos.

Las relaciones familiares en general, y especialmente entre hermanos se han enriquecido de una manera que nunca imaginé. Sólo sé que mis dos hijos mayores no se soportaban hace cuatro años y ahora me duermo con una sonrisa cuando los oigo charlando y riéndose juntos a veces hasta la media noche. No digo que nunca peleen, tienen 14 y 12 años... si no pelearan me preocuparía. Pero es la amistad que renació entre ellos lo que me hace más feliz.

He visto a todos mis hijos crecer a su propio ritmo, sin afanes de madurar antes de tiempo, ni presiones externas de esas que abundan en la vida de colegio. Nunca me imaginé que ver a mis hijos adolescentes me fuera a parecer algo lindo, la verdad le tenía mucho miedo a esta etapa de la crianza, pero así es, me encantan mis hijos grandes, me fascina verlos crecer y descubrir quiénes son. Y los pequeños no se quedan atrás, han tenido el tiempo y el espacio para ser ellos mismos, sin complejos, sin miedos.

Las mayores ganancias se reflejan en ellos como personas, en su nivel de autoestima y seguridad personal. Eso no tiene precio.

A nivel de socialización sólo puedo hablar de experiencias positivas. Se relacionan con mayor tranquilidad con niños y adultos, no están condicionados por la edad a la hora de hacer amigos.

Conocen y viven la experiencia de la cotidianidad. Están en su casa, con su familia, el lazo se mantiene fuerte. Ahora veo que la separación que sufren los niños y los padres al inicial la vida escolar causa un daño irreparable en la vida familiar.

El aprendizaje es natural, sin darse cuenta aprende de economía, de astronomía, de biología, geografía, matemáticas, sólo viviendo la vida integrados a su familia y su comunidad.

Los conocimentos académicos no nos preocupan demasiado. Tengo plena confianza en sus capacidades y en su criterio para guiar su propio aprendizaje. Al estar rodeados de un ambiente propicio y estimulante, ellos siguen sus intereses y necesidades de información. Mi papel es el de guía, acompañante, facilitadora, bibliotecaria, chofer, más que el de maestra, pues es poco lo que yo "les enseño", la mayor parte del tiempo aprendemos juntos.

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