lunes, 4 de febrero de 2013

Educar: un acto de amor

Algunos especialistas hablan periódicamente de la cantidad de tiempo que pasan los padres con sus hijos y cada vez utilizan el término "tiempo de calidad". Me llama la atención que lo usan en relación a la cantidad de tiempo que pasan juntos, no en la noción en sí que es muy positiva. Pero para que esta noción se lleve a la práctica de forma positiva, la cantidad no debe disminuir en detrimento de la calidad.

Por dar un ejemplo de lo que he visto en numerosas familias, por mucho que se desee y por muy de calidad que sean, dos o tres horas diarias es muy poco tiempo para pasar con los hijos, tengan la edad que tengan.
Hace unos años un "experto" me aconsejaba educar a mis hijos a la hora de la cena, los fines de semana, las vacaciones, dándome a entender que el resto lo hacen las instituciones especializadas (escuelas, institutos). Pero yo soy madre todo el tiempo, no sólo en vacaciones, y mis niños igualmente son hijos siempre, ¿cómo podemos funcionar como familia y como núcleo educador sólo a ratos?

Además la educación/ el aprendizaje no tiene lugar de esta forma: para mí educar es un acto de amor y es recíproco, nos educamos los unos a los otros, aprendemos todos, no sólo los niños. Lo hermoso es que de esta forma le reconocemos a nuestros hijos también su papel de "maestros" y tenemos para ellos el respeto que se merecen como tales – así vivimos una experiencia de amor, de dar y recibir, de convivir y aprender, de crecer juntos. Para esto se necesita más tiempo y me encantaría empezar a oír cada vez a más padres que están buscando la manera de pasar más horas con sus hijos diariamente.

Se trate de la opción que se trate (escuela o homeschooling) educar requiere de unos padres maduros, conscientes y responsables, independientemente de sus entornos sociales o académicos. Es necesario que, como padres, nos impliquemos de forma activa y motivada, y que queramos cuidar y nutrir emocional, cultural, académica y moralmente y acompañar a nuestros hijos con el fin de protegerlos y de asegurarnos de que su proceso de aprendizaje se desarrolle según sus necesidades educativas. Y como dice Erich Fromm, sobre todo que sepamos transmitirles a nuestros hijos la alegría de vivir, el deseo de disfrutar de la vida, y dejarles soñar y apoyarles en realizar sus sueños. 

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
ESCRITO POR...

Sorina Oprean es madre que educa en casa a sus dos hijos desde hace 18 años y es miembro fundador y expresidenta de ALE.
Es coautora de "Razones para educar en casa" y de "Educar en casa, día a día".
Activista del movimiento de homeschooling y unschooling en España ha participado como conferenciante y ponente en diferentes actos de muy diversas entidades, destacando sus participaciones en la Universidad de Palencia, la Universidad Jaume I de Castellón, La Universidad de Navarra, la Universidad de Bogotá (Colombia) y la Universidad de Bucarest (Rumanía).
Actualmente es redactora de la comunidad virtual de Educarpetas, donde escribe semanalmente sobre educación, está preparando su primer libro en solitario, y ofrece talleres y charlas de forma regular en Bucarest (Rumanía).
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

1 comentario:

sara gomez dijo...

totalmente de acuerdo con tigo, el apredinzaje de los niños se lleva a cabo en todo momento,incluso en los juegos, debemos darle la importancia debida a las preguntas simples que ellos tienen...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...