miércoles, 18 de diciembre de 2013

Mis hijas pasaron a ser unschoolers a partir de los 14 años.

¿Por qué nos decidimos por esta opción? Como todas nuestras grandes decisiones familiares, no ocurrió de la noche a la mañana. Fue un proceso que había comenzado mucho antes sin que me diera cuenta. Desde siempre habíamos tenido interés en la estimulación temprana de nuestras dos hijas gemelas (hoy tienen 15 años) me interesé en todo lo relacionado con la estimulación visual, la música, el contacto con la naturaleza y puse como misión en nuestras vidas la frase: “la felicidad de un niño se construye con muchos momentos felices” que había escuchado alguna vez.
Para entonces, yo era una madre para la cual la importancia del éxito académico tenía una papel fundamental en la vida de las personas, hasta que mis hijas comenzaron con su “carrera escolar” a los 3 años
A partir de ese momento pasaron por variadas experiencias que intentaban hacer que mis hijas fueran igual al resto de sus compañeros. ¡Y yo que estaba tan orgullosa de que fueran diferentes a los demás y diferentes entre ellas!.

Experiencias más difíciles como aprender a escribir como diestras, siendo zurdas, escribir de izquierda a derecha como el resto de sus compañeros, cuando todos los demás eran diestros. Poco importaría para sus maestros que ambas tuvieran un lenguaje por encima de la media, o leyeran a partir de los 7 años como máquinas o tuvieran un razonamiento lógico sorprendente… Matemáticas, los resultados podían ser muy buenos analizados bajo tal examen pero si por alguna razón el cálculo mental no es el estándar, tutoría! “-Señora, su hija tiene un problema de aprendizaje” Puedo recordar hasta el día de hoy aquella reunión en la que pensaba mientras me hablaban, que ellos no conocían a mi hija, sólo la evaluaban mediante algunos test destinados a medir no-sé-qué a no-sé-cuántos niños.

Entonces ya me hacía una idea que el sistema escolar no era perfecto para mis hijas. Y buscando alternativas a la educación en España y a pedido de mis hijas, encontré la opción de hacer intercambios internacionales desde muy pequeñas (10 años). Por supuesto con todos los miedos típicos de un padre primerizo en un tema, comenzamos a a realizar intercambios con otras familias en Francia, Alemania, Suiza y por último USA. Nuestras hijas abrieron la puerta al mundo, mejoraron la autoestima (que el sistema escolar español se ocupaba de machacar) se hicieron fuertes, aprendieron que son capaces de hacer lo que se propongan, que ser diferentes a los demás es interesante y estimulante y se fueron haciendo responsables de su propio aprendizaje casi sin darse cuenta.
El abrir las puertas al mundo les ha ayudado a sentirse seguras sobre él y sobre sí mismas, los intercambios les han ayudado a sentirse responsables y a tener la autonomía necesaria para decidir el rumbo que quieren tomar y nosotros hemos aprendido a respetar sus decisiones.
A los 13 años, y después de su “carrera escolar” en 4 colegios (dos privados, un concertado y dos públicos) por mi trabajo debía ir a vivir a Francia por tres meses. En el último instituto público, en el que de los no-sé-cuántos alumnos, solo cinco se preocupaban por estudiar -entre ellos mis hijas- nos dijeron que deberían repetir el curso por las faltas! No importaban las explicaciones sobre que tenían notas por encima de 8, que irían al colegio en Francia, que seguirían estudiando en el extranjero. En ese momento nos sentimos acorraladas. Mis hijas que se consideraban a sí mismas MUY buenas estudiantes, no concebían la idea de repetir curso. Nuevamente buscamos una alternativa y apareció en el último intercambio a USA con una familia homeschooler. Buscando más información, en España encontré a Laura Mascaró quien gentilmente me respondió a mis preguntas y me sacó de dudas. Aprendí que podía llevar la escuela a casa (homeschooling) o hacer unschooling respetando los intereses de mis hijas. Los pro (muchos) los contra… (la pregunta de siempre: ¿me estaré equivocando?) Para mí, esta decisión fue tan difícil como cambiar de religión o decidir, nuestra mente estaba atascada en “terminar-el-secundario-para-estudiar-en-la-universidad-y-poder-trabajar-etc-etc”. No éramos capaces de visualizar “el éxito” sin escuela.

Pero la experiencia unschooler en USA fue muy positiva y fascinó a nuestras hijas y después de habar mucho con ellas, coincidimos que era la mejor solución para todos. Ya no hicieron 3º de la ESO. Viajaron mucho el año pasado y siguen viajando este año. Practican sus 3 idiomas extranjeros (francés, alemán e inglés) conocen otros adolescentes en otros países y en España claro!. En este momento, desde París, preparan su nuevo proyecto para irse a Tanzania por algunos meses cuando cumplan los 16.

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ESCRITO POR...

Ximena Niell, madre de dos niñas gemelas idénticas muy parecidas físicamente pero diferentes e independientes entre sí. Nací en Uruguay, viví casi toda mi vida en Argentina, viajé a varios países. Estudié Diseño Gráfico, pero desde el nacimiento de mis hijas, me interesé más por la educación de los niños gemelos, en especial la de mis hijas. Fundé un grupo de apoyo en Argentina para familias con partos múltiples: Multifamilias. Vivimos hace casi 9 años en España y a medida que mis hijas han ido creciendo, me he interesado en sus etapas de aprendizaje. Hemos evolucionado hacia una familia travelschooler, hoy hacemos intercambios con otras familias en el extranjero y hemos fundado en España una organización de intercambios para niños y adolescentes: Aventuro.org y siempre buscamos proyectos para hacer que el mundo parezca más pequeño .
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