sábado, 15 de septiembre de 2012

DILE: Manifiesto 2012 de la Plataforma por la Libertad Educativa



Convencidos de que los principales responsables de la educación de los niños y jóvenes son sus propios padres, no podemos obviar el hecho de que la politización de esta materia supone un grave perjuicio para los educandos. Consideramos esencial que el debate legislativo sobre la reforma educativa (que prácticamente tiene lugar en cada nueva legislatura) se centre en aspectos pedagógicos y no políticos. Los niños están siendo los grandes olvidados y, peor aún, los grandes perjudicados porque se les ha relegado, a ellos y a sus padres, del papel protagonista que deberían tener en materia educativa.

El descontento con el sistema educativo español es generalizado y se pone de manifiesto con la proliferación cada vez más abundante de nuevos proyectos de educación libre y del aumento en el número de familias que deciden desescolarizar o no escolarizar a sus hijos. Ambos ven como la ley les da la espalda a pesar de constituir dos movimientos en claro auge en nuestro país.

Creemos que es necesaria una revisión en profundidad del actual sistema escolar, revisión que debe suponer un análisis objetivo de la situación, alejado de apasionamientos que pueden afluir en padres y profesores por motivos emocionales, personales y laborales. La mejora del sistema pasa, necesariamente, por su flexibilización en todas sus facetas: en cuanto a currículum y contenidos, a medios y metodologías, a graduación de los estudios, a formas de acceso a las titulaciones oficiales y a métodos de evaluación. Urge dar voz a los padres, a los profesionales de la educación y también, por qué no, a los propios alumnos.

Los colectivos que tienen la iniciativa de crear nuevos centros escolares con una organización y funcionamiento completamente adaptados a las necesidades de sus integrantes merecen todo el respeto y apoyo de la sociedad y merecen, sobre todo, tener cabida dentro del sistema normativo vigente.

Asimismo, los padres que deciden responsabilizarse personalmente de la educación de sus hijos, optando por el sistema comúnmente denominado homeschooling o educación en familia, deben tener la tranquilidad de que no serán perseguidos por el aparato estatal y de que no tendrán que dar cuentas de sus decisiones delante de ningún órgano judicial. Se calcula que, a día de hoy, casi una treintena de familias están siendo investigadas por lo que debería ser considerado el riguroso cumplimiento de su primer deber: procurar a sus hijos una educación integral ajustada a sus necesidades. Sin embargo, la situación se ha invertido y el Estado pretende obligarles a hacer uso de un sistema que está obsoleto y que ha puesto a este país a la cola de Europa, tal como demuestran los informes PISA, entre otros.

No podemos dejar pasar más tiempo, porque las víctimas de este defectuoso sistema son nuestros hijos. Por eso, desde la Plataforma por la Libertad Educativa queremos dar voz a todas estas familias que educan en casa, así como a las que crean centros educativos alternativos, y también a todas aquellas familias que luchan desde dentro del propio sistema educativo tratando de mejorarlo. A todos, os invitamos a uniros a la celebración de este Día Internacional de la Libertad Educativa.

1 comentario:

Silvia dijo...

Muy bien expuesto. Me uno desde aquí.

Besos.

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