sábado, 12 de diciembre de 2015

Reflexiones sobre la legalidad y la legitimidad

Me gustaría hacer una reflexión en cuanto al hecho de desobedecer las leyes injustas, cuestión sobre la que se han pronunciado ya grandes hombres como Gandhi, premio nobel de la Paz de los de verdad de los que lo demuestran con hechos, no de los que instauran la guerra con la paz en la boca. 

 
La legalidad de una norma no es un acto de fé, si no que su puesta en vigor y periodo de actuación viene dado siempre por LA OPINIÓN DE UNA O VARIAS PERSONAS, es una cuestión subjetiva que no tiene porque ser justa ni legítima pues tan legal era el apartheid, la esclavitud, la segregación de género en cuestiones monetarias, sociales, etc. 


Lo que deberíamos preguntarnos es por qué aceptamos mejor los límites y la falta de libertades, que las libertades personales y colectivas, cuestión que sin duda tiene que ver con la forma en la que hemos sido criados y/o educados. Sólo hay que mirar a la educación institucional, la educación gubertamentalizada, la "homologada", la "legal": es una educación que prima la sumisión, que considera la obediencia una virtud a promocionar.

Conseguir el reconocimiento de algunas libertades o derechos que ahora nos parecen tan obvios, ha sido una lucha ya no sólo contra los estados que legislan en contra de ellas sino también, y sobre todo, contra el pensamiento común social, contra esos construtos sociales que se plantan o germinan en las escuelas ayudados por los medios de comunicación masivos y, en todo caso, fomentados por los gobiernos. Hoy en día la posibilidad de que la vida de nuestro hijo tuviera que suspenderse, a nivel académico o laboral, para pasar un año recluído en un cuartel aprendiendo tácticas de guerra nos parece una aberración, pero hasta hace no mucho el pensamiento común social instaurado se basaba en la conveniencia de hacer la “mili” para "convertirse en un hombre". Miles de rapaces fueron presos o castigados con un incremento de tiempo en el secuestro legal de sus vidas por no querer participar en aquellos juegos de guerra y sin embargo, todos ellos pudieron “hacerse hombres” sin pasar por aquello y apuesto que en muchos casos con un alto grado de implicación social. 

Todos los avances sociales se producen siempre
partiendo del cuestionamiento al orden establecido
y la desobediencia. 

Dicho esto… la pregunta no és ¿es legal educar en familia?
si no ¿es legítimo educar en familia?


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