Al hilo de ello, extraigo una cita, una vez más, de Olivo, en donde a su vez diserta sobre el antagonismo entre educación y escolarización, entre enseñanza y escolaridad, entre cultura y escuela, en "La bala y la escuela (Holocausto indígena)":
En España, la primera Constitución que trató de poner un sistema escolar público fue la de 1812 (Titulo IX, que también incluyó un conjunto de “obligaciones civiles”; a través del texto legislativo se creaba la Dirección General de Estudios, y en el artículo 25 se vinculaba el ejercicio de los derechos de ciudadanía, desde 1830, al aprendizaje de la lectura y la escritura) y después de conflictos se resolvió el asunto en 1857 con la Ley Moyano (para los niño/as de entre 6 y 9 años), aunque no llegó a implantarse casi del todo hasta la II República (anteriormente, en 1909, se prolongó la obligatoriedad hasta los 12 años), debido, entre otros factores, a la fuerte oposición de la vieja reacción conservadora, monárquica y aristócrata formada por los latifundistas, terratenientes y la vieja aristocracia nobiliaria, así como por el ala más nacionalista del clero, reacción la cual no quería la industrialización ni su coetánea escolarización, por ello, un famoso político monárquico durante el reinado de Isabel II dijo que “no necesitamos pensadores, sino bueyes que aren”, justo cuando llegaba la escuela estatal “pública”, y en sus últimos años de “servicio”. Dicha Ley se mantuvo 100 años casi sin tocar, y cuando se tocó no fue para derogarla, sino para potenciarla y centralizar aún más, ampliando la dictadura franquista con la LGE -Ley General de Educación- la obligatoriedad de la escolarización hasta los 8 cursos, pasando de estar de los 9 hasta los 12 primeramente, y luego de los 6-7 hasta los 13-14 años). Ya en los años 90, la LOGSE extendió la obligatoriedad hasta los 16 años.
Tras la escolarización obligatoria de la población infantil comenzó el estudio para la gestión de sus cuerpos, como si fueran conejos de indias, mediante el conductismo primero, para crear a los seres subordinados diversificados de acuerdo a las necesidades del Estado, hasta la actualidad con la pedagogía psiquiátrica que medica cualquier muestra de niñez considerándola un trastorno de conducta. También está, por supuesto la autoridad amorosa (chantaje emocional denominado a veces como "motivar") y la gestión de las emociones (inteligencia emocional).
Ya hace años que el Ministerio de Educación español puso en marcha la posibilidad de escolarización a partir de los 0 años (bajo el viejo pretexto inicial de que “sólo para familias con problemas económicos”... repitiéndose así la historia del reclutamiento forzado y el robo de los niños en EEUU y Europa con la llegada del gran capital y la industrialización), y también, para los recios al sistema escolar del estado reaparecen pedagogías alternativas por doquier, simplemente para diversificar los "objetivos" en los que se ofrecen a los padres diferentes espacios para que encierren allí a sus hijos cada vez más jóvenes (por ejemplo la pedagogía Reggio Emilia escolariza desde los 0 años), así consiguen que los padres puedan dedicarse a lo que el binomio estado-capital desea: convertirse en recursos humanos de la producción ajena. También están las pedagogías alternativas espiritualistas como la pedagogía 3000 y la Waldorf, que se están expandiendo como la espuma, y que hablan de la veneración a los maestros. Si en siglo y medio ya hemos asimilado e interiorizado un sistema escolar que se nos impuso por la violencia, cuando hayamos interiorizado el abandono de nuestros hijos en manos de otras personas "más cualificadas", ya no existirá la comunidad social transformadora, sólo cuerpos que producen cuerpos, que serán ya por siempre cuerpos del Estado para su gestión y digestión por parte de los poderes, entonces ya serán verdaderos coballas desde la cuna... Cuando esto se haya normalizado e interiorizado, la entrega de los niño/as tras el parto, solo quedará que los poderes homogeinicen el modelo paulatinamente...
¿Estamos dispuestos a que eso ocurra? ¿a considerar normal abandonar a nuestros hijos en manos del Estado o personas desconocidas nada más nacer? ¿Desaparecerá entonces todo vestigio de comunidad, todo vestigio de humanidad? ¿Construiremos realmente "un mundo feliz" como nos relata Aldous Husley? Pues si no lo resolvemos pronto, estamos efectivamente en ese camino.
La propia LOGSE, en la década de 1990, se sustentó en la pedagogía de autores como Célestin Freinet u Oviden Decroly, conocida como Escuela Nueva, para crear la Educación Infantil (de 0 a 6 años), aún de carácter no obligatrorio. Aún... Y para el Segundo Ciclo (de 3 a 6 años) de la Educación Infantil, para pretextar la imposición de un “imprescindible conocimiento preciso del alumnado” (que si traducimos del lenguaje del Ministerio de Educación al castellano no es otra cosa que control y manipulación del desarrollo de los niño/as, su adoctrinamiento), se sirve de la diferenciación que establecía Jean Piaget en estadios de desarrollo (que establecía que el alumnado del segundo ciclo abarca a niños de los subperiodos simbólico-preconceptual e intuitivo), por lo que decretaron que la programación debe ir en función de las características psicoevolutivas, al igual que Piaget, como si la educación fuese sinónimo de promedios, o como si todo/as los niño/as fuesen iguales.
Como hemos visto, el binomio Capital-Estado implanta masiva y globalmente (aunque a destiempo según el contexto, en todas las regiones se ha llevado a cabo el mismo proceso) la “enseñanza” obligatoria con la llegada del industrialismo. Pero el origen de la enseñanza obligatoria no está en el capitalismo moderno de la gran propiedad privada e industrial, sino en el arcaico capitalismo militarista de la Antigua Grecia. Como nos recuerda Lester Igor Aliaga Castillo, “Everett Arthur Reimer postula que la escuela es heredera de aquella instancia educativa griega caracterizada por esclavos que cuidaban a los niños en las caminatas por la ciudad, los 'disciplinarios', encargados de entrenar a los niños en la práctica de las armas, y los hombres entendidos, preparados para discutir cuestiones de ética, filosofía y política con ellos. De los tres, podríamos decir que la función de cuidador se asimiló al rol de docente hoy, en tanto es el responsable de la seguridad de sus estudiantes en la sala de clases o en una actividad en terreno. La función de disciplinar a los jóvenes con el lápiz en vez de la espada sólo requirió un cambio de instrumento. El hombre entendido, cambió de rol y de recibir preguntas y responder para sembrar preguntas más profundas se convirtió en un preguntador/a que, más aún, requiere respuestas específicas”.
Luego, ésto fue perfeccionado en Esparta, y por último en Prusia, antes de que el capital industrial lo impusiera globalmente. El protestantismo también lo llevó a cabo, pero no bajo un adoctrinamiento militar, sino religioso(4).
En definitiva, y como decía, el entrar por la lógica escolarizadora de los Estados y/o pasar a formar parte de su marco estructural pedagógico sería un claro signo de participación cómplice con el mismo sistema y estructura escolarizadora que decimos “combatir”; que se toma el camino equivocado si lo que se anhela (real y profundamente) es el libre desarrollo de seres humanos que piensen por sí mismos, críticos y libres, que se impliquen en dicha transformación una vez hayan arrojado todas las negativas influencias de la sociedad actual, tales como la competencia, el consumismo, el machismo, el patriarcado, el racismo, la homofobia, el interclasismo, el conformismo, el autoritarismo, la jerarquización, el privilegio, la sumisión, la obediencia, la ignorancia, etc., influencias las cuales jamás podrán ser superadas y arrojadas bajo la tutela y la supersivisión de la Administración estatal de la escolarización (adoctrinamiento), como demuestra el análisis de su recorrido histórico, y del potenciamiento que adquiere imparablemente.
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Notas al pie:
1- Las palabras de Ferrer i Guardia son de inmensa actualidad. En la misma línea, 100 años después, hace lo propio Kiko Bardají Cruz:
“La educación no es pública, si se utiliza este término en el sentido de comunal, común. La llamada educación pública es propiedad privada del Estado y además obligatoria. La frase 'izquierdista' “El Estado somos todos” es una mentira, pero expresa a la perfección las intenciones del Estado, esto es, que Pueblo y Estado (cuya espina dorsal es el ejército) sean uno y lo mismo (como prefesaban Mussolini o Hitler, por ejemplo). El Estado, que es una corporación que busca en primer lugar su permanencia y crecimiento, está interesado en cambiar al pueblo para que piense como él y una de sus mejores herramientas para conseguirlo es la educación pública, dirigida por su Ministerio de Educación. Que la gente sienta que es necesario, que es imprescindible, es uno de sus objetivos innegables. Este quehacer sin descanso del Estado para que el Pueblo ya no sea lo que ha sido -y, en definitiva, destruirlo para darle nueva forma- nos ha llevado directamente a la era de la despersonalización, la masificación y la estandarización.
El daño de pasar décadas absorbiendo lo que el docente/funcionario expone es catastrófico para casi todas las mentes. A la vista está. Aristóteles nos recuerda que 'la tiranía tiende a tres objetivos: (el primero de los cuales) es que los súbditos piensen poco'. Está educación pública está formada a imagen y semejanza del ejército: una masa enorme de profesores formados, seleccionados, ascendidos o rebajados, pagados y mandados por un sistema jerárquicamente organizado en el que las órdenes más importantes las da un poderoso cuerpo de altos funcionarios desde el Ministerio de Educación.
Si es fácil ver porque el ejército profesional y permanente es una fuente de explotación, dictadura, coacción, derroche y antilibertad, no debería de ser tan difícil ver que pasa exactamente lo mismo con la educación "pública". Las fuerzas armadas son organizaciones esencialmente jerárquicas, basadas en el rango y en la cadena de mando. Esta cadena de mando junto con la cultura militar de la obediencia puede emplearse de manera muy efectiva para imponer programas estatales en las poblaciones a conveniencia. Con el sistema escolarizador estatal pasa lo mismo, sirve para imponer el programa estatal principal: ganarse los corazones y las mentes de la población.”
Por su parte, el pedagogo Manuel Andrés Candelas, en su documento “Infancia y Control Social: Desmontando Mitos sobre la Institución Escolar”, apunta lo siguiente:
“Los estados se vieron “obligados” a intervenir para controlar “debidamente” la evolución de los niños y las niñas, para que puedan cumplir el futuro papel que les corresponde según su género, clase, etc. Esta necesidad de intervención estatal no surge por casualidad, está muy ligada a la aparición de la clase obrera urbana y a sus actividades de organización autónoma, muy diferentes a las dictadas por el poder (Renduele 2000, 128), que suponían todo un enfrentamiento al monopolio estatal.
Ante este preocupante cuestionamiento, los estados comienzan a ejercer su poder sobre las familias a través del entramado social para que éstas cumplan su imprescindible papel en la reproducción social. El surgimiento y avance de toda esta red que es descrito brillantemente por Donzelot (2008) supone la aparición de lo que él denomina la policía de las familias. Este engranaje socio-punitivo pone gran énfasis en el control de la infancia, tal y como recoge, para el caso concreto del estado español, Martínez Reguera (2007).
En este contexto de control social, justificado desde el avance social y la rectitud moral, debemos enmarcar la institución escolar, así como otras destinadas a la infancia, como los servicios de protección o los tribunales de menores, que tradicionalmente han puesto su foco en los hijos e hijas de las clases trabajadoras, de las personas migrantes, etc., en definitiva, en los niños y las niñas que no siguen ni adoptan las formas de vida que el poder considera adecuadas y que son vistos por los estados como una amenaza que debe ser controlada.
La institución escolar quizá sea el más efectivo de entre estos elementos, ya que ha logrado que toda la población pase por ella y a su vez, gozar de una gran aceptación social.”
2- Como nos recuerda un compañero que no desea desvelar su nombre, en el libro “La policía de las familias” Jacques Donzelot realiza un brillante análisis y estudio sobre el origen y el recorrido histórico del Tribunal de Menores al cual hace mención Foucault. Explica como a finales del siglo XIX surgen sociedades preocupadas por la gestión de los niños abandonados, delincuentes, o rebeldes a la autoridad familiar. Pero estas se encontraban con la resistencia del poder paterno, que en algún caso se oponía a su intervención. Frente a esto, a raíz de algunas leyes (1889, 1898, 1912), se transfiere este poder también a filántropos, médicos, magistrados, etc, lo cual supone una nueva relación con la familia, en la que la familia está obligada a vigilar a sus hijos si no quiere ser ella objeto de vigilancia (como ocurre hoy día con los llamados “SS”, Servicios Sociales).
Prosigue Donzelot anotando que el Tribunal de Menores distribuía las penas selectivamente, y básicamente, administra los niños sobre los que pesa una amenaza de ser castigados, estableciendo medidas educativas, en un espacio abierto; constituyendo la prisión una medida excepcional. Se amplía el campo de la infancia inadaptada, configurado por los “indomables”, y por los “incapaces” de la escuela (p.108). Examina a los individuos, evaluando tanto al menor como su medio. Para esto se abren expedientes, como un trámite obligatorio, que contiene información sobre aspectos psicológicos del niño y del valor educativo de su medio familiar. Para la elaboración de este informe, se realiza un acercamiento circular a la familia, así como un interrogatorio, y una verificación del modo de vida de la familia; estas son las “nuevas reglas” del informe social.
También asegura el autor que en este trabajo adquiere una importancia relevante la psiquiatría, como forma de completar el informe, y que en la expansión de la psiquiatría infantil, hay que señalar dos elementos claves. El primero, es la escuela, como institución modelo que sirve de laboratorio de observación de los comportamientos, como medio para valorar la normalidad/ anormalidad. Y el segundo, es el hecho de asignar a la familia el origen de los trastornos tanto disciplinarios como patológicos, provocados bien por insuficiencia educativa como por anomalías degenerativas.
A continuación se trata el tema del psicoanálisis, su relación con el Tribunal de Menores, y su “vocación pedagógica”(p.135), ya que considera la organización familiar, como forma de prevenir la inadaptación infantil. En esta relación con el tribunal, el psicoanálisis interviene de forma importante, ya que contribuye a que se aminore la pena, pasando a darse una “liberalización controlada de la vigilancia”, y concede al profesor un papel primordial. Comienza así a configurarse un nuevo panorama de la escolaridad vigilada, con tratamientos en medio abierto, dejando a los niños en la familia pero controlando la doctrina que reciben, etc.
También tiene su aportación al campo de la psiquiatría, ayudando a construir la categoría de la “inadaptación infantil”, que engloba a niños delincuentes, como socorridos o anormales; lo que Georges Heuyer denominó “niños irregulares”, que engloba a enfermos, deficientes, los que sufren trastornos de carácter, los inadaptados escolares, y los que sufren carencias en su medio.
Ya en la última parte del 4º capítulo se describen a grandes rasgos los tipos de familias consideradas en los expedientes, como son las familias inestructuradas, las normalmente constituidas, y las carenciales. El primer tipo se caracteriza por la inestabilidad profesional, la inmoralidad y la suciedad; en estos casos las denuncias vienen de otras personas o instituciones, como los vecinos, escuela, etc. La intervención es de larga duración, y suele ser la asistencia a los menores en medio abierto, prestaciones sociales, etc. Las denominadas normalmente constituidas, tienen su principal problema en la vida en la calle de los menores, que lleva al traslado de la autoridad familiar a una autoridad social, que garantiza la función educativa por medio de una medida disciplinaria. Y el último grupo, las carenciales, son aquellas en las que uno de los cónyuges (o ambos) ha muerto o son víctimas de una incapacidad decisiva. En estos casos, la tendencia general es el ingreso (parcial o total) de los hijos, o bien la asistencia en medio abierto.
En todo este terreno, se señala la importancia del psicologismo, como sustituto de lo jurídico, ya que permite evitar comportamientos resistentes en las familias a los ingresos impuestos, y en general, permite la vigilancia y el control. A lo largo de este libro, del repaso histórico que hace su autor sobre la aparición y expansión del campo de lo social, se encuentran múltiples elementos de las pedagogías tratadas por Julia Varela en “Categorías espacio-temporales”, esto es, las pedagogías disciplinarias, las correctivas, y las psicológicas. Las primeras, presentes a lo largo del siglo XVIII, aparecen así cronológicamente en el libro, y hacen hincapié en la vigilancia, de acuerdo con el principio foucaultiano de que es “mejor vigilar que castigar”. Posteriormente, se considera más rentable educar que castigar, y aparece la obligatoriedad escolar, conservando elementos disciplinarios, y que servirá de criterio para considerar a un niño anormal o inadaptado. Para estos, los “inadaptados”, se crearán centros de corrección, que servirán de laboratorios de observación de conductas, como cita Donzelot. Y las psicológicas, a las cuales se les presta más atención hacia el final del libro, cobran especial importancia. Se centran en las características psicológicas del sujeto, y es lo que actualmente se denomina “psicopoder”, que supone una forma más sutil de controlar a los individuos.
A esto hace referencia también Álvarez Uría al escribir sobre “La Configuración del campo de la infancia anormal”, pero denominándolo “psico-control”. Afirma que la psiquiatría toma un papel esencial en la extensión de éste, pasando así de una etapa de autoridad-coerción a una nueva que denomina de “persuasión-manipulación”. Establece también como baremo de “normalidad” el comportamiento escolar.
3- Prosigue el historiador, psicólogo, teórico y filósofo francés:
“Quizá nos dan hoy vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía
orgulloso de las fortalezas que construía en los límites y a veces en el corazón de las ciudades. Le encantaba esta nueva benignidad que remplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. A los que roban se los encarcela; a los que violan se los encarcela; a los que matan, también. ¿De dónde viene esta extraña práctica y el curioso proyecto de encerrar para corregir, que traen consigo los Códigos penales de la época moderna? ¿Una vieja herencia de las mazmorras de la Edad Media? Más bien una tecnología nueva: el desarrollo, del siglo XVI al XIX, de un verdadero conjunto de procedimientos para dividir en zonas, controlar, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez "dóciles y útiles". Vigilancia, ejercicios, maniobras, calificaciones, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros, una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, se ha desarrollado en el curso de los siglos clásicos, en los hospitales, en el ejército, las escuelas, los colegios o los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades: pero les dio un subsuelo profundo y sólido — la sociedad disciplinaría de la que seguimos dependiendo.”
4- Antonio Fernández lo explica en “La historia de la enseñanza obligatoria y su propósito como un sistema de adoctrinamiento”, he aquí un extracto del mismo:
“Arraigado fuertemente en la antigua Esparta y surgiendo principalmente en Prusia, la escolaridad obligatoria, desde sus inicios, se llevó a cabo con el único propósito de asegurar la obediencia pasiva hacia la clase dominante.
En Esparta, por ejemplo, los niños pequeños (los que no eran abandonados cuando eran bebés por ser considerados físicamente incapacitados o ineptos) eran tomados por el Estado a la temprana edad de 7 años y se les colocaba en los duros campamentos de entrenamiento denominados como agoge. A los niños se les enseñaba habilidades de supervivencia, el arte de la guerra y la obediencia incondicional a la clase dominante. Como parte de su formación, por ejemplo, los chicos iban a asesinar a un iliota sin causa ni provocación para demostrar su capacidad como soldado y su lealtad inquebrantable. Más de dos mil años después de su creación, el sistema espartano de adoctrinamiento obligatorio volvería a surgir en otro Estado militar famoso, el germánico Prusia. Pero antes de eso, sin embargo, es de destacar el impulso que da Martín Lutero a la ‘enseñanza’ obligatoria.
Éste no tenía ninguna tolerancia para los que predicaban una doctrina bíblica diferente a la suya. Esto es lo que lo inspiró a insistir en la enseñanza obligatoria, su convicción ciega de que su interpretación de la Biblia, y la vida misma, fue literalmente dada a él por el Creador de la humanidad y, en consecuencia, el hombre común debía ser adoctrinado. Para para realizar esta tarea ‘santa’, Lutero se dirigió a los gobernantes alemanes con la siguiente propuesta:
'Queridos gobernantes … sostengo que las autoridades civiles tienen la obligación de obligar a la gente a enviar a sus hijos a la escuela … Si el gobierno puede obligar a estos ciudadanos al servicio militar por ser aptos para soportar lanza y rifle, para montar murallas, y realizar otras tareas marciales en tiempo de guerra, ¿cuánto más lo tiene para obligar a la gente a enviar a sus hijos a la escuela?, porque en este caso estamos en guerra con el diablo'.
La petición de Lutero dio lugar a la creación del primer sistema de enseñanza obligatoria de la era moderna en 1559 por el duque Christopher, Elector de Wurtemberg. Los registros de asistencia se mantuvieron y se impusieron multas a los ausentes sin justificación adecuada. Esta idea se vio interrumpida por un tiempo a causa de las Guerra de los Treinta Años, pero más tarde fue seguido por Estados como Gotha en 1643, Heildesheim en 1663, Prusia en 1669, y Calemberg en 1681.
Mientras tanto, en Suiza, otra figura clave en la reforma protestante, Juan Calvino (fundador del calvinismo), impuso también la enseñanza obligatoria en las masas con la misma intensidad y falta de motivación que la de Lutero –que su interpretación de la Biblia le fue dada por el único Dios verdadero, y deben ser adoctrinados-. Aquellos que se resistieron a las doctrinas de Lutero y las doctrinas de Calvino fueron víctimas de un severo castigo, a veces incluso la muerte.
Posteriormente (principios del siglo XVIII), en el Reino de Prusia, y bajo el reinado de Federico Guillermo I (Casa de Hohenzollern), el sistema escolar obligatorio prusiano comenzó a florecer. Prusia emergió como una fuerza dominante tanto política como económica, especialmente bajo el liderazgo del sucesor de Federico Guillermo I, Federico II ‘el Grande’ (debido en gran parte a la militarización de la sociedad a través de la escolarización). Después de la muerte de Federico el Grande en 1786, su sobrino, Fredrick William ascendió al trono pero, a diferencia de su predecesor, el nuevo rey no compartía el mismo punto de vista o la comprensión de que el poder de Prusia estaba arraigado en su militarismo pedagógico. Después, por cuestiones del azar, el ejército de Prusia sería derrotado por Napoleón en 1806, en la batalla de Jena, entre otras cosas, por tener un ejército menor en número.
Avergonzada e indignada, la clase dominante de Prusia se embarcó en una campaña masiva de reforma, que incluía la enseñanza obligatoria. Aunque se atribuye principalmente a la victoria de Napoleón, dos discursos pronunciados por el masón alemán, Johann Gotlieb Fichte, también han sido acreditados por los historiadores como factores clave para la reelaboración del sistema escolar obligatorio. Creyendo que ‘la derrota de Prusia en Jena fue el resultado de la capacidad de pensar por sí mismo del soldado prusiano y de su propio bienestar’, en ‘Discurso a la nación alemana’ Fichte proclamó que ‘la nueva educación debe consistir esencialmente en esto, destruir por completo la libertad de la voluntad’ y que ‘si se quiere influir por completo en él (el estudiante) , usted debe hacer algo más que simplemente hablar con él; usted le impondrá la moda, de tal manera que simplemente no haga lo contrario de lo que usted desee que haga’ (Addresses to the German Nation, Johann Gotlieb Fichte, Pg 20-21).
Tres años después de su famoso discurso, Fichte sería nombrado decano de la facultad de filosofía de la nueva Universidad de Berlín, y al año siguiente se convierte en rector de toda la Universidad, estableciendo así las bases para instituir su nueva forma de ‘educación’.
Según Jhon Taylor Gatto, fuente recomendada en la historia de la escolarización obligatoria, durante esta reforma ‘surgió un sistema de educación de tres niveles’, se componía de un ‘pilar privado y dos gubernamentales’. El pilar privado, o Akadamiensschulen, estaba formado de sólo la mitad del 1% de la población infantil. Aquí, a los estudiantes se les enseña a ser ‘los futuros responsables políticos, que no sólo aprendían a pensar estratégicamente, contextualmente, en totalidades, sino que aprendieron los procesos complejos y conocimientos útiles, estudiaron la historia, escribieron copiosamente, leyeron profundamente, y tareas para dominar el <comandazgo>. El siguiente nivel, Realsschulen, compuesto por aproximadamente del 5 al 7,5% de la población infantil y se instituyó con la intención de producir ‘ingenieros, arquitectos, médicos, abogados, funcionarios de carrera, así como los demás asistentes a pensadores políticos que a veces requerirían’. El último nivel, un grupo de aproximadamente del 92 al 94% de la población infantil, fueron condenados a Volksschulen, o “la escuela del pueblo’. Aquí se ‘aprendió la obediencia, las actitudes correctas, junto con una alfabetización rudimentaria y mitos oficiales estatales de la historia’. (Underground History of American Education, Cap. 7, The Prussian Reform Movement, John Taylor Gatto)
Este sistema de control fue plenamente operativo en 1819 y, al igual que cualquier idea útil para adoctrinar y moldear a toda una sociedad, este sistema sería más tarde adoptado y más capitalizado por otras naciones, y ésto nos lleva a la Estados Unidos y su élite industrial.
El interés estadounidense en la adopción de los métodos prusianos fue provocado por una serie de informes favorables sobre el sistema escolar del reino alemán. El más notable de ellos tal vez es el del Secretario de Educación de Massachusetts, Horace Mann, en 1844. Como resultado, Massachusetts se convirtió en el primer Estado americano en tener una ley que obligaba la asistencia a la escuela (haciéndola cumplir a través de la amenaza de la pena de prisión si los niños faltaban a la escuela).
A pesar de que las autoridades líderes en el mundo de la educación, como Horace Mann y William Torey Harris, ayudaron a llevar el modelo prusiano de la escolarización a América del Norte, había fuerzas mucho mayores detrás de escena, y estas fueron las élites industriales cuyas ambiciones en última instancia, daría lugar al imperio más poderoso que el mundo haya conocido. Durante este tiempo de la reforma educativa en los EE.UU. y en otras partes del mundo, el mundo industrial también fue objeto de algunos cambios drásticos.
Fredrick Taylor, un ingeniero mecánico que fue educado por un tiempo en Alemania bajo los principios de Prusia, publicó un libro en 1911 llamado 'Los principios de la administración científica' que transformó el lugar de trabajo, y a su vez el mundo para siempre. La creencia de Taylor, era que: ‘Difícilmente se puede encontrar a un obrero competente que no dedica una cantidad considerable de tiempo a estudiar cómo poco a poco se puede trabajar y todavía convencer a su empleador que va a buen ritmo’. Para remediar esto, Taylor propuso la gestión y la organización científica del trabajo, afirmando que ‘en el pasado el hombre ha sido lo primero, en el futuro el sistema debe ser lo primero’, creyendo que esto en última instancia derivaría ‘no sólo en grandes dividendos para la empresa o el propietario, sino el desarrollo de todas las ramas de la actividad a su estado más alto de excelencia, por lo que la prosperidad debe ser lo primero.’ Esta administración científica o taylorismo, fue recogido rápidamente por todo el mundo, no sólo en el mundo de los negocios, sino en las escuelas también.
También creen los historiadores que fue la principal influencia que hubo detrás del desarrollo de la administración científica propia del magnate industrial Henry Ford, el fordismo, que del mismo modo, se extendió en todo el mundo. Con la difusión mundial de fordismo, bien podría explicarse por qué Aldous Huxley, en su novela Un mundo feliz, usa la frase ‘Nuestro Ford’ en lugar de ‘Nuestro Señor’. Ford, junto con otros dioses de la industria, sobre todo John D. Rockefeller y Andrew Carnegie, reconoce el imperativo de dar forma a su futura fuerza laboral y, como resultado, se vertió millones (más tarde miles de millones) de dólares directamente, e indirectamente (medios de comunicación), en el futuro de la ‘educación’. (The Rockefeller File, Gary Allen, Cap. 4 & 5 )
Hay literalmente miles y miles de organizaciones de todo el mundo que se dedican a controlar la escolarización de hoy, pero las cuatro más visibles son: la Fundación Rockefeller (Fundada en 1913), la Corporación Carnegie (fundada en 1911), los Jesuítas (1540) y TIAA-CREF (Teachers insurance and annuity Association – College Retirement Equities Fund - en 1918). Ésta última es una de las más importantes empresas de servicios financieros proveedoras de la jubilación para las personas que trabajan en el ámbito académico, de investigación, médicos y campos culturales...
La Fundación Rockefeller (Fundada en 1913)
En Harvard y la Universidad John Hopkins, con su ayuda económica, establecieron la primera y segunda escuela del mundo de Higiene y Salud Pública; fundaron el Consejo General de Educación, financiaron la Universidad de Chicago, Yale, Princeton, la Universidad de Columbia, Stanford, la Biblioteca del Congreso, Universidad de Filipinas, la Universidad de Oxford, la Universidad de Pekín en China, Social Science Research Council, London School of Economics, Universidad de Lyon en Francia, la Universidad de Chile, la Universidad del Valle en Colombia, y la Universidad de Hacettepe en Turquía, por nombrar unos pocos.
Para 1921 ya tenían establecidas escuelas en Praga, Varsovia, Londres, Toronto, Copenhague, Budapest, Oslo, Belgrado, Zagreb, Madrid, Cluj (Rumania), Ankara, Sofia, Roma, Tokio, Atenas, Bucarest, Estocolmo, Calcuta, Manila y São Paulo. Y ha ido creciendo desde entonces.
En 1932 se establecieron departamentos de psiquiatría a tiempo completo en los hospitales de enseñanza y escuelas de medicina, incluyendo Chicago, Duke, Harvard, McGill, St. Louis, Tulane, Yale y Washington.
* Debe tenerse en cuenta que la familia Rockefeller ha puesto mucho esfuerzo en el control de la religión también. Una de estas organizaciones que han financiado, que vale la pena mencionar, es el Consejo Nacional de Iglesias. Está compuesta por más de 100.000 congregaciones y tiene una membresía de más de 40.000.000 de judíos, musulmanes, cristianos y otras religiones. También ayudaron a establecer y financiar el Centro Intereclesial, que es el hogar del Servicio Mundial de Iglesias y el NCC, entre otras grandes organizaciones. Además, están entre los fundadores de la Organización Mundial de la Salud, y promotores de la “revolución verde”, que significó la imposición del monocultivo, de los transgénicos y la deforestación del medio natural.
Carnegie Corporation de Nueva York (Fundada en 1911)
Financió el Departamento de California de Educación de la Universidad de California (todas las localidades), la Asociación Progresista de Educación, la Universidad de Melbourne, la Universidad de Miami, George Peabody College for Teachers, Consejo de Recursos Bibliotecarios, Consejo del Museo sobre la Educación, Consejo de las Asociaciones de la Biblioteca Nacional, el Departamento de Educación en África del Sur, la Universidad Carnegie Mellon, la Asociación Canadiense de Profesores Universitarios de la Universidad de Toronto, el Consejo Canadiense de Investigación para la Educación, la escuela de prestigio más antigua de Sudáfrica, la Universidad de Ciudad del Cabo, Universidad de Pennsylvania, Universidad de Michigan, la Universidad de Harvard, Columbia, la Universidad de Cornell, la Universidad de Duke, Cambridge Institute, Universidad de Hong Kong, la Universidad Católica de América, Universidad de Chicago, la Universidad China de Hong Kong, el Imperial College de Londres, y el Instituto de Tecnología de Massachusetts, por citar unos pocos.
A través de Carnegie, con la Carnegie Trust for Universities of Scotland and Carnegie United Kingdom Trust configuraron y pudieron consolidar su control sobre la educación.
* Carnegie también ha financiado numerosas instituciones "educativas" religiosas, entre ellas, la Iglesia de los Hermanos, la Iglesia de la Unión de la Paz, Church Pension found, Universidad de George Town, Christian College, Wheaton College, Ministerio de Acción Cristiana, George Fox College, Christchurch Teachers Training College, Chicago Theological Seminary, Presbyterian College, Asociación para la educación Presbyterian Ladies 'College (Australia), la Universidad de Whitworth, Gordon College, Consejo de Religión y Asuntos Internacionales, Bethel College, la escuela de los Ozarks, Oklahoma Baptist University, Judson College de la Universidad de Saint Louis , Universidad de San Juan, Boston College, la Universidad Brigham Young
Los jesuitas (fundada en 1540)
Tienen la configuración de las siguientes universidades y colegios; Boston College, la Universidad de Georgetown, las Universidades Loyola de Chicago, Maryland y Nueva Orleans, Regis University, Colegio de la Santa Cruz, la Universidad de Santa Clara, Xavier University, Universidad Rockhurst, la Universidad John Carroll, la Universidad de Fordham, Universidad de San Francisco, Universidad de Scranton , la Universidad de Creighton, Loyola Marymount University, Wheeling Jesuit University, la Universidad de Seattle, Spring Hill College, la Universidad de Fairfield, Le Moyne College, la Universidad de Marquette, Universidad de San Luis, la Universidad de Saint Joseph, Canisius College, Universidad del Salvador (Buenos Aires), Universitaire Faculteiten Sint-Ignacio Antwerpen, el Colegio de San Juan, Ciudad de Belice; la Pontificia Universidade Católica do Rio de Janeiro, Universidade do Vale do Rio dos Sinos, Universidad de Manitoba, Universidad de Saint Mary (Halifax), una división teológica de posgrado en la Universidad de Toronto, Universidad Alberto Hurtado, Colegio San José, Universidad Pontificia Javeriana, Facultés jésuites de Paris Centre Sèvres, Hochschule für Philosophie München, Universidad Rafael Landívar, Andhra Loyola College, Xavier Institute of Management, St. Joseph College (Bangalore), Universidad Pontificia Gregoriana, Universidad de Saint-Joseph (Beirut), la Universidad de Sophia (Tokio), Universidad Iberoamericana (Tijuana), Universidad Iberoamericana (Ciudad de México), Colegio Cristo Rey, Universidad del Pacífico (Lima), la Universidad Ateneo de Manila, Universidad Xavier - Ateneo de Cagayan, Universidad Ignatianum en Cracovia, Universidad Sogang (Seúl), la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), ESADE, Heythrop College de la Universidad de Londres, Campion Hall en la Universidad de Oxford y la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas), entre otros muchos.
Cabe mencionar que los jesuitas también han creado muchas escuelas secundarias y escuelas primarias.
TIAA-CREF (Teachers insurance and annuity Association - College Retirement Equities Fund) (Founded in 1918)
Fundada por Andrew Carnegie, esta organización se utiliza para controlar los fondos de jubilación de los maestros y profesores de todo el mundo. Su importe total de activos reportan a varios cientos de miles de millones de dólares, casi la mitad de un billón de dólares.
Por lo tanto, estas importantes universidades de todo el mundo están, en parte, o incluso en su totalidad, financiadas/controladas por las clases dominantes.